¿Sabías que la agricultura es el mayor consumidor de agua del mundo? Según un informe presentado por Naciones Unidas, el riego representa el 70% de las extracciones de recursos hídricos del planeta. Sorprendente, ¿verdad? Este elevadísimo porcentaje no confirma únicamente la sobreexplotación de recursos hídricos que provoca el sector agrícola, también la necesidad imperativa de preservarlos y utilizarlos de forma racional, ya que el agua es un bien indispensable para la existencia de la vida.
 
Actualmente, existe una preocupación real fomentada por un consumo hídrico excesivo, la cual se ha visto agravada por los elevados índices de contaminación que originan la intensa e insostenible actividad humana diaria. Si a esta compleja ecuación, le sumamos que más del 97% del agua de la tierra es salada y los devastadores efectos del calentamiento global, obtenemos unos resultados no muy esperanzadores.
 
El sector agrícola está retando de una forma indiscriminada a la salud de nuestro medioambiente y en una partida que apunta, indiscutiblemente, al pronto agotamiento de los recursos hídricos, siempre que no se tomen medidas tempranas y acertadas al respecto.  
 
 
 

¿Qué son los Recursos Hídricos?

 
 
recursos hídricos
 
 
 
El Glosario Hidrológico Internacional de la UNESCO define los recursos hídricos como “los recursos disponibles o potencialmente disponibles, en cantidad y calidad suficientes, en un lugar y en un periodo de tiempo apropiados para satisfacer una demanda identificable”.
 
En otras palabras, un recurso es un bien que satisface una necesidad o una materia prima que permite la subsistencia. Hídrico, por su parte, es aquello afín al agua. Por consiguiente, los recursos hídricos son la cantidad de agua que nos habilita nuestro hábitat para poder subsistir.
 
 
 

Tipos de recursos hídricos

  • Recursos hídricos superficiales

Es el agua que encontramos sobre la superficie de nuestro planeta, que procede de las precipitaciones y, por lo tanto, no se filtra ni regresa a la atmósfera por evaporación. También puede provenir de manantiales o nacimientos que se originen en las aguas subterráneas. Se presentan en forma de aguas lóticas o corrientes (ríos y arroyos) o aguas lénticas, comúnmente conocidas como aguas quietas o estancadas (lagos, embalses, lagunas, reservorios, estuarios, humedales, mares y océanos).
 
  • Recursos hídricos subterráneos

Están formados por el total de agua que habita bajo la superficie terrestre, tanto en el suelo como en el subsuelo. El agua subterránea está formada, principalmente, por el agua de la lluvia que se filtra a través del suelo hasta llegar a una capa rocosa impermeable que la retiene. Ésta se va acumulando encima y forma lo que se conoce como un acuífero. Para que puedas hacerte una idea de la grandeza de esta masa de agua, es importante que sepas que abastece a una tercera parte de la población mundial. Los recursos hídricos subterráneos tienen un gran inconveniente, son de difícil gestión. ¿Por qué? Porque son muy sensibles a la contaminación y la sobreexplotación humana. 
 
 
 

¿Por qué afecta negativamente la agricultura a los recursos hídricos?

Sin duda, las actividades humanas perturban gravemente la salud de los recursos hídricos que nos brinda la naturaleza. Las principales acciones perjudiciales son las siguientes:
 
  • La sobreexplotación

La agricultura repercute directamente sobre el déficit hídrico, ya que la necesidad de producir alimentos en grandes cantidades es cada vez mayor, como consecuencia del crecimiento de la población mundial. Para hacer frente a esta realidad, los cultivadores expanden las políticas de riego e incrementan el uso de fertilizantes y pesticidas, con el objetivo de mantener altos rendimientos en las explotaciones agrícolas.
 
  • La contaminación

La agricultura también es la principal causa de degradación de los recursos hídricos, porque causa un fuerte impacto en el medioambiente. ¿Y cómo se contaminan las aguas superficiales y subterráneas? Como consecuencia del excesivo uso de fertilizantes y la aplicación de pesticidas o plaguicidas, herbicidas e insecticidas, dañando de gravedad a todo el ecosistema. Las actividades agrícolas también impulsan la erosión, que finalmente llega a los ríos y lagos, reduciendo su capacidad para almacenar agua. Por último, el retorno del agua de regadío origina una preocupante salinización de los recursos hídricos que, junto con el vertido de los productos químicos anteriormente mencionados, perjudica significativamente el equilibrio medioambiental.
 
  • El cambio climático

En las zonas que ya padecen de sequía, el cambio climático parece acrecentar las presiones existentes sobre los recursos hídricos. Prueba de ello la encontramos en la drástica disminución del volumen de los glaciares terrestres y de montaña, que ha tenido lugar en las últimas décadas. A su vez, la situación se agrava cuando entran en acción los fenómenos meteorológicos (inundaciones y tormentas) derivados del cambio climático, cuya frecuencia e intensidad están aumentando a un ritmo vertiginoso.
 
 
 

La agricultura sostenible, vital para conservar los recursos hídricos

Satisfacer una demanda creciente de la productividad del sector agrícola es todo un reto. Si, además, le sumamos el hecho que tenemos la obligación de preservar los recursos hídricos y de luchar por minimizar el impacto medioambiental, parece que se convierta en toda una odisea. Pero ¿realmente es compatible la agricultura con una gestión integral responsable de los recursos hídricos?
 
La respuesta es afirmativa. De hecho, gracias a la agricultura sostenible podemos corroborar que la eficiencia hídrica de la agricultura es una realidad. Es un conjunto de técnicas y políticas aplicadas a la producción agroalimentaria que tienen como fin reducir notablemente el impacto medioambiental, sin dejar de lado el abastecimiento de la demanda del mercado, ya sea en calidad y en cantidad.
 
 
 

Algunas de las acciones clave para la implementación de la agricultura sostenible, y que reducen la contaminación de los recursos hídricos, son las siguientes:

 
 
  • Conservar el estado natural del suelo

Apostando por técnicas tradicionales de labranza y arado para oxigenarlo, evitando el uso racional de fertilizantes químicos. Además, es vital la promoción de abonos de origen orgánico, mineral o vegetal, para velar por la calidad del suelo.
 
Reducción drástica de los plaguicidas y otros productos químicos, incentivando el control biológico de las plagas.
 
  • Implementar prácticas agrarias que eviten la pérdida sustancial del suelo y medidas que disminuyan trascendentalmente la calidad de las agua

Esta medida se puede implementar por ejemplo con la siembra directa, el mínimo laboreo y las cubiertas. La rotación de cultivos también es una técnica que combate la posible degradación de la tierra.
 
En SUEZ, somos muy conscientes de la importancia de los recursos hídricos. Por esta razón, hemos realizado una apuesta indiscutible por la implementación de políticas efectivas que logren una gestión sostenible de los recursos hídricos.
 
De hecho, estamos especializados en el desarrollo de proyectos hidrológicos y en consultoría de recursos híbridos, así como en instalaciones de riego en finca y en el diseño y construcción de plantas de reutilización de agua.