En SUEZ somos muy conscientes que el sector agrícola, además de ser víctima indiscutible de las consecuencias del cambio climático, también es una de sus causas principales, ya que es responsable de al menos un cuarto de las emisiones mundiales de gas de efecto invernadero. De hecho, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), “la agricultura contribuye directamente al calentamiento global al menos en un 17%, sobre todo por la ganadería, al que se suma de un 7% a un 14%, relacionados con la deforestación y otras modificaciones del suelo”.
 
En 2030 se prevé que 8.500 millones de personas habiten nuestro planeta, lo que supondrá un 60% de incremento de la demanda mundial de alimentos, según datos de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Para la consecución de este desafío productivo colosal, no solamente sin causar un mayor impacto medio ambiental si no combatiendo los daños actuales, la agricultura debe adoptar urgentemente medidas sostenibles.
 

Soluciones de la Agricultura

 
 
soluciones agrícolas frente al cambio climático
 
Ante esta realidad, no es difícil pensar que el reto de la agricultura es titánico. Aunque, también es cierto que se están poniendo en práctica un conjunto de soluciones, mayoritariamente vinculadas al uso responsable de las explotaciones agrarias, que pueden incidir positivamente en la contaminación producida por la industria agrícola.
 

Las principales soluciones al impacto ambiental de la agricultura son:

  • Retener CO2 en el suelo y combatir la erosión y degradación de las tierras, restaurando suelos agrícolas desaparecidos. Esta medida se puede implementar por ejemplo con la siembra directa, el mínimo laboreo y las cubiertas. La rotación de cultivos también es una técnica que combate la posible degradación de la tierra. También se pueden plantar leguminosas, como las lentejas o los garbanzos, porque captan el nitrógeno del aire. Como después lo depositan en el suelo, enriquecen la tierra para el próximo cultivo, sin la necesidad de usar fertilizantes perjudiciales para el medio ambiente.
  • Reducir considerablemente el uso de fertilizantes químicos y los productos fitosanitarios, así como optar por la utilización de abonos o fertilizantes ecológicos.
  • Si implementamos las técnicas básicas de la agricultura de precisión en nuestra explotación agrícola, incentivaremos sustancialmente la lucha contra el cambio climático. De hecho, lograremos ahorrar considerablemente en el consumo de los recursos hídricos de nuestra finca, y en energía, así como en fertilizantes y pesticidas. Además de reducir los daños medioambientales, aumentaremos la productividad y el rendimiento de nuestro terreno. Lo que falta en este sentido es que las medidas de la agricultura de precisión sean más accesibles para los millones de agricultores que se encargan de la producción mundial de alimentos.
  • Para que la agricultura pueda garantizar la seguridad alimentaria y la salida de la pobreza de millones de personas, hay especialistas que apuestan por una optimización de la selección genética de las especies vegetales. Así, los cultivos podrán resistir con mayor probabilidad a las posibles sequías e inclemencias meteorológicas extremas, originadas por el calentamiento global.
  • Promover sistemas que velen por la eficiencia hídrica en las plantaciones. En la actualidad, podemos afirmar que la agricultura sostenible es perfectamente compatible con una gestión integral responsable de los recursos hídricos. Algunas medidas que podemos implementar al respecto son: 1. Conservar el estado natural del suelo, apostando por técnicas tradicionales de labranza y por el uso de fertilizantes orgánicos; 2. Desarrollar un programa eficiente de control de plagas, que impulse el control biológico de las mismas y 3. Apostar por el desarrollo de proyectos hidrológicos y en consultoría de recursos híbridos, así como en instalaciones de riego en finca y en el diseño y construcción de plantas de reutilización de agua.
  • Integrar medidas de ahorro y eficiencia energética asociadas a la actividad agrícola, con el fin de reducir el consumo y cuidar el ecosistema. Por ejemplo, tratar los suelos de forma sostenible reduce el consumo de combustibles y se prolonga la vida útil de la maquinaria. Al respecto, te recomendamos nuestro artículo “Eficiencia y ahorro energético en la agricultura”.
  • Otras soluciones para reducir las emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero son: 1. Eliminación de las subvenciones e impuestos ambientales en el uso de fertilizantes químicos, 2. Desarrollar variedades de arroz que emitan menos metano, 3. Optimizar la gestión de los residuos de los cultivos, 4. Impulsar medidas de reforestación y 5. Aumentar la resistencia del ecosistema y mantener la biodiversidad, sembrando variedades de cultivos y resistentes a sequías, tormentas e inundaciones, temperaturas más altas, entre otras.
 
 
Desde hace años, en SUEZ apostamos por una agricultura sostenible, que incentive el ahorro de costes fruto de una reducción real del consumo energético de nuestra finca. Ofrecemos soluciones agrícolas de alto valor añadido para producir más, mejor, con menor coste e impacto medioambiental. ¡Disfruta de las ventajas de una agricultura sostenible y más competitiva! Contáctanos sin compromiso.
 
Si eres un joven agricultor, no te pierdas nuestro post “¿Sabías que existen ayudas para jóvenes agricultores?”, un claro ejemplo de los beneficios que puedes llegar a percibir para impulsar tu primera explotación agrícola basándote en una agricultura sostenible.
 
 
 
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